El impacto de agentes externos e infecciones
Una de las causas más comunes detectadas en consulta es el daño renal por medicamentos, especialmente analgésicos y ciertos antibióticos. Asimismo, infecciones bacterianas severas como la pielonefritis pueden dejar secuelas inflamatorias persistentes. Es vital diferenciar este cuadro de una glomerulonefritis, ya que aunque ambas comprometen la filtración, sus mecanismos de daño tisular requieren abordajes terapéuticos distintos.